lunes, 24 de agosto de 2026


 

La foto en la postal

 

La foto de la postal casi está borrada,

ha pasado demasiados días sola al sol.

La playa del dibujo ha quedado olvidada

y en la orilla se nos va apagando el farol.

Hay una hueste de sombras a la espera,

nostálgicas y apenadas por vernos caer.

Fantasmas que nos alientan desde la frontera

con gargantas exhaustas frente al atardecer.

Aquel aroma casero de una tortilla,

la arena con una solitaria sombrilla,

el fresco olor a colada recién puesta,

o la casa del pueblo al fondo de la cuesta.

Ese amanecer; un café, dos besos, tres risas

y una larga vida saboreada sin prisas.

Luchamos cada día, ciegos por no olvidar,

mientras el terco tiempo avanza sin perdonar.

La imagen de la postal ya fue borrada,

¡ha pasado tantas tardes expuesta al sol!

La misma playa de antes quedó olvidada

y en la orilla por fin se nos apagó el farol.

La figura en el papel despacio se vela,

igual que se borra esa preciosa acuarela.

Se apagan las pinceladas del lienzo cansado,

joyas brillantes entre el polvo del pasado.

Aun así, no todo está muerto hoy en día,

ni lo que nos duele tiene por qué ser verdad:

los márgenes de la foto nacieron por piedad,

para salvar del tiempo nuestra vieja alegría.

Vivos y asustados en una triste madeja,

mientras el falso presente avanza sin más.

Pronto seremos turistas de una estampa añeja

cuando la memoria rota quede muy atrás.

No nos aguardará nuestro antiguo hogar,

porque este hoy, agotado, tocará a su fin.

Solo quedará esa bonita sombra del jardín,

y será a un extraño a quien le toque recordar.

 

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